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junio 16, 2012 5

“Tener una carencia no es ser pobre”

Entrevista realizada por Patricia Clarembaux, PNUD Venezuela 

Foto: PNUD

El estudio de la pobreza ha ocupado buena parte del tiempo de Sabina Alkire, tanto que la metodología de medición multidimensional –calculada para 109 países en vías de desarrollo– lleva su nombre y el del también investigador James Foster (Alkire & Foster-2007). Sus hallazgos han permitido alcanzar más precisión en el análisis de la pobreza y con ello, en la planificación de políticas públicas que atiendan efectivamente incluso las necesidades de grupos específicos.

En la búsqueda por potenciar sus investigaciones y como directora de la Iniciativa para el Desarrollo Humano y la Superación de la Pobreza, de la Universidad de Oxford, también se ha dedicado al estudio de la economía del bienestar, del enfoque de capacidades, de la medición de las libertades y el desarrollo humano, en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otras instituciones.

Alkire estuvo unos días por Caracas en el marco del Seminario sobre Desarrollo Humano y Pobreza, organizado por el Banco Central de Venezuela (BCV) y el PNUD. Entre ponencias, dedicó unos minutos para la conversación.

Sabina Alkire

¿Cómo funciona el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM)?

El IPM internacional cuenta con 10 indicadores. Empezamos con cada persona y hacemos un perfil de su pobreza, pero ella depende de sus logros y de los otros miembros de la familia. Por ejemplo, tú tienes una carencia si alguien en tu familia es desnutrida o si un niño ha muerto. Estos son los indicadores para la salud. Tienes una carencia educativa si alguien en tu familia tiene menos de cinco años de escolaridad o si un niño en tu casa no está asistiendo a la escuela a la edad que debe hacerlo. Estos son los indicadores de educación. Para el nivel de vida son seis: tienes una carencia si no tienes electricidad, si el suelo es de tierra, si no tienes agua potable, si el saneamiento no es adecuado, si para cocinar usas lana, carbón, madera o desechos de animales; también tienes una carencia si no eres dueño de al menos uno de los siguientes equipos: radio, televisor, teléfono, moto, bicicleta, carro. Con estos indicadores podemos ver qué carencias tiene la gente. Sin embargo, tener una privación no es ser pobre. Tienes que tener una tercera parte de ellas para ser identificado como pobre en nuestro enfoque. Por eso la calificamos como pobreza aguda, que es muy estricta. Por eso no es tan apropiada para América Latina, donde la intensidad es menor.

¿Cuál es el porcentaje de la pobreza aguda en Latinoamérica?

La incidencia, es decir, el porcentaje de pobres en América Latina es de 10,7%, bajo si se compara con otras regiones. En África Subsahariana es de 66.2% y en el sur de Asia es de 53.9%.

Con ese porcentaje, ¿qué buenas prácticas hay en América Latina en materia de reducción de la pobreza multidimensional?

América Latina tiene una historia andada en el camino de las necesidades básicas insatisfechas en relación con otros países. Hay mucho interés en la pobreza multidimensional, pero ya es tiempo de pensar en dimensiones y mediciones de pobreza diferentes, así como en su uso en la política. América Latina tiene la motivación y el entendimiento para saber que necesita avanzar más rápidamente que otras regiones en mediciones nacionales y tal vez regionales. En México, por ejemplo, tenían un proceso internacional y nacional de largo plazo para construir una medición multidimensional de la pobreza, con consultas a expertos, grupos dentro del gobierno y la sociedad civil. Así lanzaron la medición en diciembre de 2009. Tenían cinco grupos de expertos sobre la metodología: James Foster estaba en uno de ellos. Escogieron parte de otros métodos y una parte del nuestro –del Alkire & Foster. De allí resultó una medición oficial que incluye el ingreso con un peso de 50%, así como seis dimensiones sociales (salud, educación, hacinamiento, seguridad social, alimentaria y servicios). Ellos trabajaron con todos los estados, con pueblos indígenas y personas de la tercera edad, por lo que conocen la situación de pobreza de todo el país y tienen políticas públicas más eficientes.

¿Cuáles son las fortalezas del IPM?

Es muy flexible. Cada país tiene indicadores o carencias que son prioridades para la gente. Una primera ventaja de nuestro enfoque de medición es que los países o comunidades pueden ajustar los indicadores para su uso. La segunda es que miramos a través de todos los indicadores y analizamos la tasa de recuento de los pobres y su intensidad. Si sólo tengo una carencia quizás no soy pobre. Tal vez no tengo electricidad, pero tengo un generador de corriente, aunque no conexión. Esto lo que te dice es que una sola carencia no es suficiente para decir que un país es pobre, pero si no tengo electricidad, suelo, salud ni educación, entonces sí se puede hablar de un tipo de pobreza. La intensidad es el porcentaje de carencias que tiene esta persona y es lo nuevo de nuestra medición.

¿En qué medida los resultados del IPM contribuyen con la formulación de políticas públicas efectivas y adecuadas a las necesidades de la población?

Creo que esto es lo mejor del IPM. Si tú o yo somos pobres por ingresos, los políticos apenas pueden verlo. Pero si somos pobres multidimensionales, los políticos pueden ver cuáles son tus carencias específicas y cuál es la intensidad, generándose mayor información. El índice actúa como un lente de alta resolución que te permite ver la intensidad de cada una de las personas y sus carencias específicas.

Ahora, ¿en qué medida la flexibilidad del índice puede facilitar la comparación entre países?

Para hacer la comparación entre países, se necesitan los mismos indicadores. Cada país tiene sus propias mediciones nacionales con sus cortes y maneras de agregar los datos, por lo que comienzan a tener su propia medición multidimensional, que no es comparable para evaluar la pobreza nacional de Brasil con la de Chile, por ejemplo, pero tienen más relevancia para la política del país y porque refleja las expectativas de la gente. Esto hace que a ese nivel las cifras no sean comparables. El IPM es la cifra de comparación internacional de los 109 países que hemos medido. Podría haber medidas que determinen los países para compararse entre ellos y, luego, las nacionales.

¿Qué le falta al IPM para que se pudiese hacer esa comparación?

El índice usa datos existentes. En América Latina los datos que existen son desde 2003 hasta 2008. Hay variaciones entre los años, lo que dificulta la comparación. De igual manera, se necesitan datos nuevos, actualizados. Lo otro es que no todos los países tienen todos los indicadores. Hay tres o cuatro que no los tienen. Luego está que usamos fuentes de información que tienen diferentes definiciones de los indicadores. Esto hace difícil la comparación.

¿Qué obstáculos son recurrentes en la reducción de la pobreza?

Siempre es la falta de voluntad política a nivel nacional, pero también en la comunidad. Por eso sigo el trabajo de Amartya Sen, quien considera que hay  que dar la capacidad a las comunidades de empoderarse para cambiar sus situaciones. Sólo así colaboran. Otro obstáculo son las políticas. Hay mucho  énfasis en el crecimiento, pero a veces el crecimiento no reduce las carencias sociales. Un estudio en 2008 sobre los ODM demostró que no existe relación entre el crecimiento y el avance de los ODM a pesar del ingreso. La gente piensa que si hay crecimiento económico todo va a estar bien y no. Se necesitan políticas especiales para atacar las áreas críticas.

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5 Respuestas a ““Tener una carencia no es ser pobre””

  1. Elizabeth Cruz Salvador dice:

    para medir el índice de pobreza, se utilizan 10 indicadores que son la carencia educativa, carencia de salud, carencia del nivel de vida. se dice que para ser considerado pobre se debe de tener al menos tres partes de éstas carencias y el tener una privación no es ser pobre. Pero en México un porcentaje alto de habitantes viven estas condiciones muy limitantes.
    sobre las prácticas en materia de reducción de la PM, considero que sólo se saco el porcentaje para saber exactamente cómo se encuentra el país, pero aún no se ha dado una alternativa para reducirlo.

  2. César Castro dice:

    Desconocer que una carencia como al educación hace pobre a una persona es un error garrafal en cualquier medición de la pobreza. Primaria incompleta, bachillerato incompleto cierra las puertas a un empleo digno. Esto representa carencia de un salario digo y esto implica que la familia tenga una vida digna. Pero pero aún, los miembros de la familia heredan esos niveles de vida, con lo cual se estructura una cadena de pobres y carenciados.
    Ahora bien, puedo tener los niveles de educación completos, pero si esa educación es de mala calidad estoy condenado a empleos de mala calidad y es prácticamente imposible alcanzar un buen nivel de vida personal y para los hijos, con lo cual se perpetua la estructura de pobreza. Una carencia si hace pobre a una persona.

  3. Alvaro Rodriguez Akle dice:

    Desarrollo a escala humana nos habla de pobrezas, no solo de pobreza economica, la carencia se pude transformar en potencia, a la carencia de voluntad politica con la solucion del pRoblema de orden social, economico, cultural hay que potenciar un compromiso autentico y sensible con un sistema sustentable para construIr caminos de esperanza hacia una sociedad feliz y sabia

  4. Tere Hernández dice:

    La aplicación singular del IMP en los países latinoamericanos proporciona los resultados que se desean obtener; estos, definitivamente serán un antecedente para la creación de políticas públicas que puedan ser aplicadas dependiendo del grado de marginalidad de cada región. Estrategias de participación ciudadana con iniciativas que propicien un bienestar familiar, en donde independientemente de los ingresos que puedan generar, se complemente con los demás factores.

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