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diciembre 12, 2012 0

Masculinidades plurales en Argentina

Argentina Masculinidades Plurales

 

La presente entrega de la serie Pico de Lora es fruto del trabajo conjunto entre Trama y los compañeros de la Campaña del Lazo Blanco: hombres comprometidos con el fin de la violencia hacia las mujeres en Argentina, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Su principal objetivo es brindar conceptos y herramientas para reflexionar sobre las masculinidades en el marco de los análisis de género.

Durante más de cincuenta años, el pensamiento feminista y la acción de los movimientos de mujeres permitieron demostrar que las desigualdades de género y el machismo funcionan como causas y sostenes de las diversas manifestaciones de violencia contra las mujeres. La evolución del sistema internacional de derechos humanos y la emergencia de nuevos valores en nuestras sociedades confluyeron en corrientes de pensamiento que condenan todo tipo de violencia, incluida la de género. Consecuentemente, muchos fueron los esfuerzos para visibilizarla, crear servicios de asistencia y políticas públicas para enfrentarla. Sin embargo, como señala Eleonor Faur (2004), “la reflexión sobre las relaciones sociales entre hombres y mujeres quedó prácticamente suscrita a un submundo habitado por mujeres”.

Si partimos de la premisa de que las relaciones entre los géneros (incluidas las violentas) son el resultado de una historia cultural, la única forma de cambiarlas es promoviendo nuevos valores basados en los principios de igualdad y equidad. Y estos valores deben ser compartidos tanto por varones como por mujeres. En este sentido es imposible pensar en erradicar la violencia hacia las mujeres sin invlucrar y comprometer a los hombres.

Del mismo modo no podemos decir que la violencia masculina es natural sino construida culturalmente en los itinerarios vitales de cada uno de ellos y está presente en sus vidas, muchas veces sin que ellos sean totalmente “conscientes” de esa presencia que lleva a lastimar y que a la vez los lastima.

Jean-Paul Sartre llegó a señalar que “si bien no somos responsables de cómo aprendimos a ser, sí somos responsables de lo que hacemos con lo que aprendimos a ser”. De eso se trata este cuadernillo: de reflexionar sobre cuáles han sido los mandatos recibidos en la construcción de una masculinidad única o dominante, las experiencias vitales pasadas y las formas en que articulamos nuestra subjetividad.

Nuestra masculinidad adquiere características particulares de acuerdo con la pertenencia a una clase social, de acuerdo con nuestro capital social y cultural, según nuestra identidad étnica o religiosa y hasta nuestra edad y el momento de la vida que estamos transitando.

La masculinidad significa cosas diferentes en diferentes varones, a diferentes edades, en diferentes épocas y en diferentes sociedades. Por eso, y afortunadamente, no todos los hombres son iguales. Y no están ni estamos condenados por nuestro sexo biológico a ser de una determinada manera ni somos menos hombres si evitamos los estereotipos tradicionales de la virilidad y las conductas asociadas a la dominación masculina y si nos oponemos a cualquiera de las formas en que se manifiesta la masculinidad misógina, homofóbica y violenta.

Un mundo desigual y violento no sólo afecta a muejres, niños, niñas y jóvenes, sino también a los hombres en sus oportunidades de vidas más dignas y plenas. Hombres y mujeres somos personas con los mismos derechos. La cultura actual (y también la pasada) nos separa y confronta con los privilegios masculinos y la falta de posibilidades para las mujeres en muchos ámbitos.

Debemos trabajar mancomunadamente para construir n mundo más equitativo e igualitario. Para que ello ocurra, tenemos que enfrentar la mirada y generar procesos de reflexión y sensibilización de hombres y mujeres, ejercitándonos en una nueva trama de relaciones sociales para lograr otra división del trabajo, otra distribución de los recursos y otra definición de jerarquías y poder entre unos y otras. Necesitamos construir nuevas tramas sociales, con masculinidades diversas y plurales.

 

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