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agosto 1, 2012 1

El nuevo horizonte domínico-haitiano

Por Enzo di Taranto, Oficial Principal de Enlace de la “Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití” (MINUSTAH) con sede en Santo Domingo, República Dominicana (*) (1)

Santo Domingo y Puerto Príncipe, Marzo 2012

 

Corazones dominicanos

El 12 de enero de 2010 la tierra tembló en Haití y tocó la profundidad de los corazones dominicanos. En toda su potencia, el seísmo abrió una serie de puentes, visibles e invisibles, sobre el Río Masacre y a lo largo de la frontera binacional. El impacto físico y emocional del evento sísmico cambió irreversiblemente la dinámica de las relaciones entre Haití y la República Dominicana, creando nuevas oportunidades y nuevos desafíos en los planos nacionales, regionales y globales.

En un impulso de solidaridad, rapidez e intuición política, el Presidente dominicano, Leonel Fernández, fue el primer jefe de Estado en visitar Puerto Príncipe para expresar la cercanía del pueblo dominicano a los líderes y al pueblo de Haití.

Dos países tan distintos, culturalmente tan ricos, geográficamente tan cercanos, aún tan alejados por décadas de aislamiento, indiferencia y animosidad, se juntaron esta vez en un abrazo solidario que sentó las bases del nuevo horizonte domínico-haitiano del siglo XXI.

La respuesta, inmediata, masiva y determinada de toda la sociedad dominicana impulsó la cooperación bilateral en áreas críticas como la diplomacia, la economía, el comercio, la inversión, el medio ambiente, la inmigración, la seguridad y el Estado de Derecho. Para facilitar la ayuda internacional – que estuvo prácticamente paralizada por la destrucción de los puertos y aeropuertos en Haití – el gobierno dominicano abrió un corredor humanitario a través de la frontera y permitió establecer en Santo Domingo un Centro de Apoyo de la “Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití” (MINUSTAH), la cual también sufrió graves pérdidas humanas e infraestructurales.

La colaboración del gobierno dominicano con la MINUSTAH ha permitido facilitar el diálogo y la cooperación estratégica entre varias entidades gubernamentales, legislativas, policiales y del sector privado de ambos países. Esta colaboración resultó eficaz para promover y coordinar la asistencia internacional para Haití, por ejemplo: en el marco de la Reunión Preparatoria para la “Conferencia Internacional de Donantes” (Nueva York, Marzo de 2010) y de la “Cumbre Mundial sobre el Futuro de Haití” (Punta Cana, Junio de 2010) que fue co-presidida por los mandatarios dominicano y haitiano, junto al Enviado Especial de la ONU y ex-Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton.

Durante todo el 2011, hasta la fecha, los líderes políticos dominicanos – el Presidente Fernández, el Canciller Morales Troncoso y el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo Montás – han reiterado en todas las sedes adecuadas la necesidad de honrar los compromisos de los países donantes para financiar la reconstrucción y el desarrollo de Haití. En este marco, la construcción y entrega – en tiempo record – del moderno campus universitario “Rey Henri I”, en la comunidad de Limonade (Cabo Haitiano), constituye una de las expresiones más nobles de la participación de la República Dominicana en la reactivación y el desarrollo humano de la hermana República de Haití.

El Presidente Haitiano Michel Martelly, el Presidente Dominicano Leonel Fernández y las dos Primeras Damas inauguran el campus universitario Rey Henry I en La Limonade, el 12 de Enero 2012 . Foto: MINUSTAH

 

El poder del pueblo haitiano

La destrucción provocada en Puerto Príncipe, Jacmel y Leógane fue no sólo el efecto de un seísmo de magnitud 7.0 en la escala de Richter, sino también el resultado de décadas de dictadura, mal gobierno y corrupción.

Mientras en la década de 1950 el Producto Interno Bruto haitiano era similar al de la República Dominicana, los efectos de la depredación, devastación, miopía política e inadecuación de los pasados gobernantes haitianos han hecho de la “Perla de las Antillas” el país más pobre del hemisferio occidental, y una sociedad con índices de desarrollo humano entre los más bajos del planeta (en el 2011, Haití se situó en el puesto 158 – sobre 187 países – en la clasificación de los Indicadores de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)). La historia de este liderazgo inadecuado, de un Estado fallido y de su aislamiento internacional ha sido recientemente agravada por múltiples crisis económicas, institucionales y ambientales. No obstante, el pueblo haitiano ha siempre demostrado una indescriptible fuerza, creatividad, dignidad, y un poder de adaptación y de recuperación fuera del común.

En los meses sucesivos al terremoto, Haití supo abrir sus brazos a la solidaridad del país vecino, a pesar de la tensión que siempre ha caracterizado las relaciones bilaterales. El Presidente Préval y el Primer Ministro Bellerive recibieron la oferta de apoyo del gobierno dominicano para coordinar la ayuda internacional y preparar varias reuniones de donantes.

Por otro lado, ya desde el comienzo de su campaña electoral, el Presidente Martelly dio alta prioridad a las relaciones haitiano-dominicanas en su agenda de política exterior. El mandatario lo ha demostrado no solamente con declaraciones, sino también con acciones, a través de múltiples encuentros, y por lo menos cinco viajes a Santo Domingo y a la zona fronteriza: como candidato presidencial, candidato a la segunda vuelta, Presidente-electo y finalmente Presidente de la República. En este sentido, desde sus primeros pasos en el escenario político internacional, el Presidente haitiano ha demostrado coherencia y una clara visión estratégica de las relaciones bilaterales.

Gracias al liderazgo de ambos Presidentes – Fernández y Martelly – hoy en día las relaciones político-diplomáticas entre la República Dominicana y Haití viven uno de los mejores momentos desde la independencia de ambas naciones. Todavía, como es notorio, este acercamiento – esta alianza “win-win” – ha sido el resultado de un proceso largo y a veces atormentado. Sin entrar en un análisis histórico detallado, me permito proporcionar a continuación algunos elementos constructivos para la consolidación de las relaciones binacionales en tres ámbitos fundamentales: a) inmigración y economía; b) frontera y comercio; c) integración bilateral y regional.

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Comentarios

Comments

Comentarios

Una Respuesta a “El nuevo horizonte domínico-haitiano”

  1. Luis Escobal dice:

    No me jodan ustdes usando palabritas bonitas…Los unicos interes de Bill Clintos y otros paises es que esta isla es muy rica en minerales y otras cosas, y de una forma u otras ellos quieren una buena tajada del bizcocho, jodiendo a nosotros los DOMINICANOS!!!!, querieno dizque unificar la isla para mandarnos a todos los Haitianos y nosotros lidiar con ellos….me cago en todas sus palabras si creen que van a pisotear nuestra soberania!!!!!

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