Sobre pobreza y familia: madres jefas de hogar y hogares biparentales

Publicado el 9 de abril, 2012 | 0 comentarios | Archivado en : , , , ,

Foto: PNUD

Los ciclos económicos que reducen los salarios, aumentan el desempleo y encarecen el costo de la vida, afectan menos a los individuos cuando existe una red de seguridad dentro de la familia y/o por parte del Estado. En ausencia de un Estado de bienestar[1] en países en desarrollo, es la familia quien realiza las  transferencias sociales[2] en forma de apoyo o ayudas monetarias.

Es difícil realizar generalizaciones sobre una sola tipología de la composición de los hogares en América Latina, ya que la caracterización es diferente según los países, los niveles de ingreso, el nivel de religiosidad y el grupo  étnico. Sin embargo, estudios sugieren que históricamente la mayor parte de los hogares en los diferentes países ha sido de carácter extenso o compuesto: varios núcleos familiares viviendo bajo un mismo techo, tíos, primos, abuela, hermanos, padrastro/madrastra. Las mujeres jefas de hogar son las más afectadas por la pobreza ya que carecen de esta red familiar o no tienen el ingreso suplementario de una pareja, y sus hijos pueden tener mayor probabilidad de continuar en el círculo de la pobreza.

Datos recientes de 13 países de América Latina sugieren dos tendencias interesantes: 1) El número de hogares con madres jefas de hogar representa alrededor de un tercio del total de los hogares (ver gráfico 1); 2) El porcentaje de hogares nucleares biparentales ha aumentado de forma casi exponencial con respecto a 1995 (ver gráfico 2).

El gráfico 1 muestra la caracterización de los hogares en 13 países de América Latina en 2008. El número de hogares nucleares monoparentales de mujeres jefas de hogar constituye alrededor de un tercio de los hogares de la región.  Es interesante constatar que no parece existir una fuerte asociación  entre la riqueza del país y el número de hogares con mujeres jefas de hogar. Países como Paraguay, Costa Rica, Ecuador presentan los porcentajes más elevados, y  Venezuela, Brasil y Uruguay presentan los más bajos. Mientras que en países de renta media alta y alta como Argentina y Uruguay solo 25% de los hogares son compuestos o biparentales, en Venezuela, Honduras y El Salvador este número llega casi al cerca del 60%.

 

Gráfico 1. Composición del hogar (mujeres) en zonas urbanas ara el año 2008

Nota: Elaboración del autor con base en datos de la CEPAL (2008). Este gráfico se refiere solo a datos de la composición de mujeres en el hogar. Nuclear biparental se refiere a los hogares compuestos por  papá, mamá e hijos o parejas del mismo sexo.  Extenso o compuesto se refiere a la conformación de la unidad doméstica se hace entre personas familiares y no familiares: madrastras, padrastros, tíos, primos, amigos, abuelos, etc. Nuclear monoparental, con madre jefa de hogar, sin el padre como parte del hogar. Unipersonal se refiere al hogar conformado por una sola persona.

 

Es interesante destacar que los países con mayor crecimiento económico (PIB per cápita) son los que muestran el mayor incremento de familias nucleares biparentales.  El gráfico 2 indica que países como Brasil, Paraguay, Venezuela, Chile, Uruguay, Panamá y Argentina presentan una explosión de hogares nucleares biparentales desde el 2002.

 

Gráfico 2. Evolución de hogares nucleares biparentales (mujeres) en zonas urbanas

Nota: Elaboración del autor con base en datos de la CEPAL.

Estas dos tendencias podrían sugerir que existen nuevas microtendencias de cambios en la composición del hogar. Por un lado, el caso de Brasil, Chile, Argentina y Uruguay podría existir una relación positiva entre oportunidades laborales  y más jóvenes constituyendo familias fuera del hogar de sus padres. Además, mayores ingresos podrían permitirle a las parejas viviendo en hogares extensos-compuestos independizarse en la forma de hogares nucleares.

El incremento de hogares nucleares biparentales podría también responder a la suma de nuevos cambios en la composición del hogar que necesitan ser estudiados: el aumento de parejas del mismo sexo, madres solteras por decisión, madres que cuidan a sus hijos mientras sus esposos migran a trabajar a otros países como es el caso de mexicanos y colombianos en Estados Unidos. Otros temas culturales, étnicos, religiosos y urbanos (por ejemplo, el precio de la vivienda en ciudades como Caracas) podrían también tener un impacto en estas tendencias.

En América Latina, la pobreza afecta más a las mujeres por una situación acumulativa: tienen menor participación en el mercado laboral, salarios más bajos, su vida se ve más afectada en caso de un embarazo en la adolescencia y en muchos casos deben criar a sus hijos sin la ayuda de sus compañeros, esposos o novios o su familia. Aun en países con gran crecimiento económico y de renta media, como la mayor parte de los latinoamericanos, la pobreza puede volverse exclusivamente femenina sino se implementan políticas direccionadas a ayudar a grupos específicos de la población como las madres jefas de hogar, sobre todo aquellas en los quintiles de ingreso más bajos.

Así mismo, es necesario realizar estudios observando con más detalle la caracterización de estos “nuevos hogares biparentales nucleares” y de los desafíos que se presentan día a día para las madres jefas de hogar. ¿Están estos cambios más concentrados en los quintiles de ingreso más bajos? ¿Existen nuevas tendencias de comportamiento entre la población joven (parejas del mismo sexo, mujeres que deciden ser madres solteras, madres jefas de hogar que reciben soporte económico de sus antiguas parejas)? ¿Que rol juega el embarazo en la adolescencia en esta composición del hogar?

Entender estos cambios en la composición de las familias latinoamericanas es crucial en el mediano y largo plazo. Más hogares compuestos, extensos y biparentales aseguran que existan uno o varios ingresos por hogar, reduciendo así la vulnerabilidad de las mujeres y los niños durante contracciones económicas.

 

 


[1] El Estado de bienestar (welfare state) es un concepto de las ciencias políticas y económicas con el que se designa un modelo general del Estado según la cual el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país. Estos incluyen servicios de cobertura de salud, pensionales, desempleo, diferentes subsidios. Para saber más sobre la tipología de los Estados de bienestar en el mundo, ver Esping-Andersen (1990) los tres mundos del estado de bienestar. Martin (1996) Social Welfare and the Family in Southern Europe, Volume 1, Issue 3, 1996, Southern European Welfare States.

[2] Una transferencia social se refiere a las subvenciones y a los auxilios (monetarios o en asistencia) como las donaciones, las pensiones de jubilación, los subsidios, las becas y ayudas al estudio.

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