Ni pobres ni clase media: la vida en el límite

Publicado el 14 de agosto, 2012 | 2 comentarios | Archivado en : , , , , ,

Ilustración de Florencia Martini

A sus 50 años de edad y con un hogar compuesto además por su esposo e hijo de 10 años, Geno (1) mira hacia atrás y me afirma con satisfacción que ha logrado que su hijo crezca en un ambiente opuesto a la pobreza extrema que ella experimentó durante su niñez. No recibe ningún apoyo del gobierno y no considera que su familia esté en condiciones de pobreza –aunque tampoco se ve perteneciente a la “clase media”—. Me comenta, también con satisfacción, que en su hogar disfrutan de la mayoría de bienes necesarios para la vida cotidiana, incluida una consola de juegos para su hijo y computadora sin internet.

Con un ingreso total per cápita cercano a $300 dólares mensuales, del cual ella es responsable del 60%, ciertamente escapa a la pobreza y su auto percepción coincide con una reciente definición objetiva de la clase vulnerable (ii). Pese a su mejor condición relativa, ella mantiene todos los días una preocupación central: no tener acceso a un crédito para adquirir una vivienda y no contar con una pensión para cuando ya no pueda trabajar, pues teme que su hijo caiga en una situación de pobreza debido a la falta de ingresos, sin la posesión de un activo importante que lo evite, y con el riesgo de deserción escolar.

La situación de vulnerabilidad de Geno, al menos en términos de ingreso, es compartida por 39% de los hogares en México, 31% en Chile, y 37% en Perú (figura 1), proporciones que han permanecido sin importantes variaciones durante la última década, a diferencia de la pobreza que se ha reducido significativamente y de la clase media que se ha expandido volviéndose el grupo más numeroso en estos países.

Figura 1: proporción de hogares según clase socioeconómica

 

Fuente: estimación propia con base en ENIGH, CASEN y ENAHO.

* El último dato para Chile corresponde a 2009.

 

Debido a su nivel actual y a que crea inseguridad afectando el bienestar, la vulnerabilidad debe ser un componente central de las acciones del Estado para garantizar un nivel mínimo de protección ante la presencia de riesgos idiosincrásicos (desempleo, enfermedad, e invalidez) o sistémicos (crisis económicas, eventos climáticos extremos, y variaciones en los precios de productos básicos). Atender estos riesgos debe ser prioridad porque, por un lado, los mercados de crédito y aseguramiento son imperfectos o no están disponibles en todos lugares; por el otro, porque la protección que está bajo control propio de los hogares resulta, la mayoría de las veces, insuficiente, ubicando a estas familias en (trampas de) pobreza. Evidencia reciente para la región muestra que choques externos, como crisis económicas o la ocurrencia de eventos climáticos extremos, han incidido negativamente sobre la mortalidad infantil y materna, la deserción escolar, la incidencia de pobreza y el nivel de desarrollo humano.

Para los países que describo aquí, un análisis de transición arroja que cerca del 10%, 23% y 19% de los hogares vulnerables en el año inicial en México, Chile y Perú, respectivamente, cayeron en pobreza en el año final (cuadro 1). Más aún, durante el periodo mostrado en este cuadro, entre el 10% y 20% de los hogares vulnerables experimentaron al menos un evento de salud sobre algún miembro que implicó “gastos de bolsillo” considerables.

Cuadro 1: transición de hogares vulnerables (porcentaje de hogares)

Fuente: estimación propia con base en datos panel de la ENNViH, CASEN y ENAHO.

Los gobiernos han dado prioridad al diseño y focalización de esquemas de transferencias en efectivo para la población en pobreza que han tenido efectos muy importantes en la reducción de la misma y en la formación de capital humano. Sin embargo, los gobiernos deben sumar como desafío actual el diseño e implementación de un esquema mínimo de protección, de acceso universal, que prevenga a los hogares ante este tipo de riesgos y evite un deterioro significativo del bienestar. El acceso universal a estos beneficios debe significar romper con la tradición latinoamericana de vincular la mayoría de prestaciones (seguro médico y de invalidez, pensión, cuidado infantil, créditos para vivienda, entre otras) con el mercado laboral formal.

Por supuesto que un esquema de este tipo debe tener una fuente clara de financiamiento y, dependiendo del contexto de cada país, deberá analizarse rigurosamente si la provisión de un determinado paquete de beneficios universales es sostenible en el tiempo y consistente con la capacidad fiscal del Estado. Pero sin duda, comenzar a diseñar estrategias efectivas de protección para la población vulnerable –además de continuar reduciendo los niveles de pobreza y desigualdad— ayudará a crear sociedades capaces de favorecer el desarrollo económico, la cohesión social y las condiciones para romper la vulnerabilidad y el círculo intergeneracional de pobreza que enfrenta hoy en día el hijo de Geno.

 

 

 


(1) El relato de la vida de Geno cuenta con su plena autorización para ser publicado.

(2) En el estudio vinculado, la clase vulnerable es definida como aquella con un ingreso per cápita diario en el rango $4-10 ($122-304 al mes) y la clase media en el rango $10-50 ($304-1,521 mensuales). La línea de pobreza corresponde a $4 al día, o $122 mensuales. Todas las cifras están expresadas en dólares ajustados por paridad de poder de compra.

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Comentarios

Comentarios

2 Respuestas a “Ni pobres ni clase media: la vida en el límite”

  1. Carlos Macías Méndez dice:

    Me interesa mucho la información sobre pobreza, equidad, sustentabilidad, medio ambiente y desarrollo humano.
    La información publicada por ustedes me parece que es muy objetiva y de fondo, creo que vale mucho la pena contar con información de este tipo, que nos permite tener un panorama más amplio sobre la situación de los países latinoamericanos en este contexto y sobre todo de México.
    Felicidades.

  2. Patricia Villegas dice:

    Tema de gran interés,la manera en que se ilustra nos deja ver la realidad que día con día vive la clase vulnerable de los países latinoamericanos y nos hace reflexionar, gobernantes falta mucho por hacer.

    Felicidades.

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